Dr. Ricardo Villanueva García

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Presos

Muere un destacado activista por los derechos humanos durante su cautiverio en una cárcel siria

en Derechos Humanos Por

El conocido activista y defensor de los derechos humanos Basel Jartabil ha muerto durante su cautiverio en una cárcel siria, tras llevar detenido desde hace más de cinco años, informó hoy el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

 La ONG destacó que sus familiares acusan a las fuerzas gubernamentales de haberlo ejecutado después de haber sido trasladado a la Cárcel Central de Damasco, sin ofrecer más detalles.
 El 15 de marzo de 2012, Jartabil fue arrestado por los servicios de la Inteligencia Militar y estuvo incomunicado hasta que fue trasladado a la cárcel de Adra (norte de Damasco), en diciembre de ese año.
 Durante ese tiempo, sufrió torturas y abusos hasta que en octubre de 2016 logró comunicarse con su familia para informar de que iba a ser transferido a un lugar desconocido, denunciaron en su día varias ONG. Desde entonces, Jartabil ha estado desaparecido y ha habido preocupación por su vida.

UN REFERENTE

De 34 años y origen palestino, el fallecido era ingeniero informático de profesión y trabajó como desarrollador de páginas web y de software. Antes de su arresto, empleó sus conocimientos para ayudar a mejorar la libertad de expresión y el acceso a la información a través de internet.

Además, creó Creative Commons en Siria, una organización sin ánimo de lucro que permite compartir trabajos artísticos y de otro tipo con el uso de instrumentos legales.

La revista Política Exterior lo nombró en 2012 en su lista de los 100 pensadores globales por “insistir, pese a las dificultades, en una revolución pacifica en Siria”.

Según datos del Observatorio, más de 60.000 personas han muerto en Siria desde el inicio del conflicto en 2011 durante su detención en prisiones gubernamentales por torturas y la privación de comida y medicamentos.

 

Beirut, 2 ago (EFE).- La ONG Amnistía Internacional (AI) afirmó hoy que está “escandalizada” por la muerte del conocido activista sirio-palestino Basel Jartabil durante su cautiverio en una prisión en el país árabe.

“Estamos profundamente entristecidos y escandalizados por esta noticia espantosa. Basel Jartabil será recordado siempre como un símbolo de valentía, que luchó de forma pacífica por la libertad hasta el final”, dijo la directora de Investigación de AI, Anna Neistat, en un comunicado.

Destacó que su fallecimiento es “un recordatorio triste de los horrores que tienen lugar en las prisiones sirias a diario”.

Y es que, agregó, decenas de miles de presos en centros de detención gubernamentales sufren torturas, abusos y ejecuciones extrajudiciales.

“Estos actos crueles representan sin duda crímenes de guerra y contra la humanidad”, aseguró Neistat.

Según AI, la familia de Jartabil anunció ayer su muerte tras recibir información de que había ocurrido en 2015, tras supuestamente haber sido juzgado y sentenciado a muerte por una Corte Militar en Al Qabún, en Damasco.

AI subrayó que ese tipo de tribunales son famosos por llevar a cabo procedimientos a puerta cerrada, que no reúnen los estándares internacionales para un juicio justo.

La ONG recordó que Jartabil fue arrestado el 15 de marzo de 2012 por la rama de la Inteligencia Aérea y estuvo en prisión incomunicado durante ocho meses antes de ser trasladado a la cárcel de Adra, donde permaneció hasta octubre de 2015, cuando logró contactar con su familia.

Después, fue transferido desde Adra a un lugar desconocido y desde entonces no se sabía de su paradero.

Neistat instó al Gobierno de Rusia, aliado del Ejecutivo de Damasco, a que “emplee su influencia sobre las autoridades sirias para ayudar a acabar con esta locura”.

“Debe permitirse una supervisión independiente dentro de los lugares de detención en Siria y llevarse a cabo una investigación”, demandó.

Anteriormente, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos había informado de la muerte de Jatabil durante su cautiverio.

El fallecido era ingeniero informático de profesión y trabajó como desarrollador de páginas web y de software.

Antes de su arresto, empleó sus conocimientos para ayudar a mejorar la libertad de expresión y el acceso a la información a través de internet.

Asimismo, creó Creative Commons en Siria, una organización sin ánimo de lucro que permite compartir trabajos artísticos y de otro tipo con el uso de instrumentos legales.

La revista Política Exterior lo nombró en 2012 en su lista de los 100 pensadores globales por “insistir, pese a las dificultades, en una revolución pacifica en Siria”.

UNA CRISIS URGENTE

Naciones Unidas sostiene que hoy hay “decenas de miles” de arrestados por el gobierno sirio, lo que ha convertido su protección en una “crisis urgente”, dado el número tan elevado de reclusos que no salen con vida de estos recintos. Habla de “cuadro aterrador” por la “magnitud” de las violaciones de derechos humanos que se registran, que lejos de reducirse van a más cuanto más se enquista el conflicto. “Hay una escalada de desprotección”, denuncia. Existen cuatro grandes brazos ejecutores: la Inteligencia Militar, la Política, la General y la Fuerza Aérea. Cada cual mantiene condiciones más “infrahumanas” que el anterior. La orden es transparente: no se trata de casos aislados dependientes del humor de cada ejecutor, sino que la cadena de mando tiene clara la premisa de torturar y humillar. Sin que haya rendición de cuentas alguna, además.

Los apresados -dice el informe de la ONU que puedes consultar, en inglés, al final de esta noticia- suelen ser varones mayores de 15 años, “arbitrariamente detenidos” por hombres armados a la orden de Asad. A veces también se han llevado a mujeres e, incluso, se han documentado casos como el de un niño de siete años en “custodia” del Ejército de Damasco.

La mera sospecha de simpatía con la oposición basta para el arresto. Eso, y las rencillas pendientes de tiempos de dictadura sin guerra. Una vez encerrados, los presos no suelen tener relación ni con sus abogados ni con sus familias, son golpeados durante los interrogatorios y sometidos a una vida precaria: se les da comida podrida o apenas se les alimenta, a veces beben el agua de las letrinas, no reciben tratamiento médico si tienen enfermedades crónicas o ante las nuevas heridas, lo que genera numerosas diarreas, gangrenas, infecciones…

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