Dr. Ricardo Villanueva García

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Los falsos delgados y la falsa salud

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La belleza está en el interior y la grasa puede que también. El pasado verano, los medios de comunicación se hicieron eco de una exposición del doctor Steve Blair, profesor de la Universidad de Carolina del Sur, que puso el foco sobre la apariencia, sobre lo que parece ser pero no es. Sus estudios ahondan en las teorías que advierten de que se puede aparentar estar delgado y, sin embargo, tener acumulada grasa peligrosa en los órganos vitales. En definitiva, que mantenerse delgado no es garantía de estar sano. Blair aboga por introducir la actividad física como herramienta esencial para asegurar que haya correlación entre peso y salud. En este artículo, repasamos los principales hallazgos sobre las falsas apariencias de salud.

Falsos delgados, apariencias peligrosas

En la literatura científica se utiliza la expresión “falsos delgados” (skinny fat, en inglés) y el acrónimo “TOFI” (Thin Outsider, Fat Inside; en español, “delgado por fuera, gordo por dentro”), que acuñó en 2007 Jimmy Bell, profesor de imagen molecular en el Imperial College de Londres. El profesor y su equipo analizaron a 800 personas con máquinas de resonancia magnética para crear mapas que mostraran dónde acumulaban la grasa. De las mujeres escaneadas por Bell y sus colegas, el 45% registraba un índice de masa corporal (IMC) normal, pero el mapa revelaba niveles excesivos de grasa interna. Entre los hombres, el porcentaje fue casi del 60%. Por ello, Bell concluyó que ser delgado no significa automáticamente no tener exceso de grasa.

a importancia de este descubrimiento se plasma en una teoría. La grasa interna que rodea órganos vitales como el corazón, el hígado o el páncreas, invisible a simple vista, podría ser tan peligrosa como la grasa externa más evidente que se acumula debajo de la piel. Un pasó más que avanzó el equipo financiado por el Britain’s Medical Research Council es que las personas que mantienen su peso a través de dieta en lugar de hacerlo mediante el ejercicio es probable que tengan mayores depósitos de grasa interna, incluso si son delgadas. Además, los médicos temen que las personas delgadas puedan asumir falsamente que están sanas porque no tienen sobrepeso.

Grasa interna, grasa externa y desarrollo muscular

Seis años más tarde de la investigación de Bell, el doctor Steve Blair desarrolló esa idea y agregó un nuevo dato: las personas de fisionomías más generosas tienen donde albergar el excedente, pero en el caso de las anatomías más escuetas, este va a parar a los órganos o arterias. Esto se traduce en que los obesos en buena forma física podrían estar más sanos que los delgados en mala forma. La clave reside en el mapa de grasa del informe Bell, al que Blair añade una nueva variante que confirma la necesidad de cuestionar las apariencias. A la grasa externa y a la grasa interna se le suma el desarrollo muscular. Es decir, aunque el nivel de grasa sea equilibrado y el IMC aceptable, una carencia de desarrollo muscular puede ser también peligrosa.

Los médicos no están seguros acerca de los peligros exactos de la grasa interna, pero algunos sospechan que contribuye al riesgo de enfermedades del corazón y diabetes, y cada vez es más evidente que está detrás del síndrome metabólico. Las teorías sugieren que la grasa interna altera los sistemas de comunicación del cuerpo. La grasa que envuelve los órganos internos podría enviar señales químicas erróneas para almacenar grasa en el hígado o en el páncreas. En última instancia, podría dar lugar a resistencia a la insulina y a potenciar diabetes tipo 2 o enfermedades del corazón.

Blair apunta que, al menos como prevención, se potencie la actividad física. Tiene muy presente lo que Bell sostuvo: los luchadores de Sumo tienen un mejor perfil metabólico que personas mucho más delgadas, pero sedentarias, porque la grasa de los deportistas se almacena principalmente debajo de la piel y no se adhiere a sus órganos ni a sus músculos vitales. De hecho, los expertos no dudan de que las personas activas con sobrepeso tienen mejor salud y menos riesgos que las personas flacas sedentarias.

Para estar sanos, no solo dieta, también ejercicio

La obesidad es un factor de riesgo, pero según los expertos, existen otros más peligrosos. Fumar, la genética y las tasas de presión arterial y colesterol son los determinantes más importantes tanto para la formación de grasa externa como interna. Por ello, cuando se trata de estar en forma, los expertos señalan que no hay atajo. Si lo que se desea es estar delgado, entonces tal vez la dieta es suficiente. Pero si se busca estar saludable, el ejercicio tiene que ser un componente importante del estilo de vida.

La buena noticia es que la grasa interna se quema fácilmente a través del ejercicio habitual y con una mejora en la dieta, que limite los alimentos más grasos. El doctor Bob Ross, un experto en obesidad de la Universidad de Queen, en Canadá, asegura que si se hace ejercicio, aunque no se baje de peso, el hecho de quemar calorías tiene un efecto efectivo para combatir la grasa visceral.

¿Qué biomarcadores delatan a los ‘falsos delgados’?

Un grupo de investigadores españoles ha descubierto biomarcadores tempranos en sangre para identificar los riesgos de salud asociados al fenotipo conocido como obesidad normopeso. Este síndrome va asociado a la ingesta de dietas desequilibradas, ricas en grasas o con exceso de azúcares sencillos y a un descenso en la actividad física, y constituye un serio problema de salud pública.

os problemas de salud asociados a la obesidad son bien conocidos. Sin embargo, estar delgado no es sinónimo de estar sano. De hecho, en la última década se ha caracterizado la existencia de individuos ‘falsos delgados’. Se trata de personas que tienen un peso normal de acorde a su estatura, pero que presentan características relacionadas con la obesidad, como deposición de grasa visceral, y un mayor riesgo de padecer diabetes mellitus tipo 2 y enfermedad cardiovascular.

Este síndrome, conocido en la literatura científica como obesidad normopeso, va asociado a la ingesta de dietas desequilibradas, ricas en grasas o con exceso de azúcares sencillos y a un descenso en la actividad física, y constituye un serio problema de salud pública.

Se estima que hasta un 20% de la población mundial podría encontrarse en situación de riesgo metabólico, pero estos individuos no serían diagnosticados debido a la ausencia de signos evidentes de sobrepeso u obesidad, y en algunos casos podrían incluso no presentar alteración de marcadores sanguíneos.

Por ello, para los expertos es importante encontrar nuevos biomarcadores que permitan identificar de manera temprana el riesgo de desarrollar un fenotipo ‘falso delgado’ para poder poner en marcha estrategias de prevención adecuadas.

El grupo de investigación en Nutrigenómica y Obesidad de la Universidad de las Illes Balears, liderado por Andreu Palou, junto con Paula Oliver, lleva años caracterizando este fenotipo y buscando biomarcadores tempranos de riesgo metabólico.

Estos estudios se han llevado a cabo como parte de las líneas de investigación del CIBER de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBEROBN) al que pertenece el grupo, y están incluidos en la tesis doctoral de Rubén Díaz-Rúa.

Qué define a un ‘falso delgado’

Se estima que hasta un 20% de la población mundial podría encontrarse en situación de riesgo metabólico

Los investigadores han demostrado que este fenotipo va asociado a una deposición anómala de grasa en el hígado, aun en ausencia de obesidad, y sin incremento de los niveles en sangre de marcadores clásicos como el colesterol y los triglicéridos que puedan servir como señal de alarma.

Esta situación es preocupante, pues el hígado graso está reconocido como uno de los principales desencadenantes de enfermedades metabólicas y hepáticas.

De hecho, el grupo de Palou ha demostrado por primera vez que la ingesta de una dieta desequilibrada rica en grasas incrementa la expresión de una proteína, la KRT23, en el hígado de los animales con fenotipo falso delgado. Esta proteína ha sido descrita como marcador de enfermedad hepática en humanos (esteatohepatitis y progresión a hepatocarcinoma).

Las investigaciones realizadas en la UIB también han permitido identificar la utilidad del análisis de expresión génica en una fracción de células de la sangre de fácil obtención, las células mononucleares de sangre periférica (PBMC), para monitorizar las desviaciones de salud que se producen en los animales con fenotipo falso delgado.

A raíz de este trabajo, en un artículo publicado recientemente en Food and Nutrition Research, el grupo propone el análisis de la expresión del gen CPT1A, cuyo aumento en células sanguíneas es predictivo del futuro desarrollo de alteraciones tales como la resistencia a la insulina y, particularmente, deposición de grasa en el hígado.

Los estudios se han realizado utilizando roedores, ya que permiten realizar diseños experimentales que de otra forma no serían posibles. El siguiente paso es el de testar la utilidad de estos biomarcadores directamente en humanos para poder de esta manera contribuir a los diagnósticos preventivos, mejorar así la salud de la población y reducir futuros gastos sanitarios.

Referencias bibliográficas:

Díaz-Rúa, R.; Palou, A.; Oliver, P. «Cpt1a gene expression in peripheral blood mononuclear cells as an early biomarker of diet-related metabolic alterations». Food and Nutrition Research, 2016; 60: 33554. doi: 10.3402/fnr.v60.33554.
Díaz-Rúa, R.; van Schothorst, E. M.; Keijer, J.; Palou, A.; Oliver, P. «Isocaloric high-fat feeding directs hepatic metabolism to handling of nutrient imbalance promoting liver fat deposition». International Journal of Obesity, 2016; 40(8):1250-9. doi: 10.1038/ijo.2016.47.
Díaz-Rúa, R.; Keijer, J.; Caimari, A.; van Schothorst, E. M.; Palou, A.; Oliver, P. «Peripheral blood mononuclear cells as a source to detect markers of homeostatic alterations caused by the intake of diets with an unbalanced macronutrient composition». The Journal of Nutritional Biochemistry, 2015; 26(4):398-407. doi: 10.1016/j.jnutbio.2014.11.013.
Díaz-Rúa, R.; García-Ruiz, E.; Caimari, A.; Palou, A.; Oliver, P. «Sustained exposure to diets with an unbalanced macronutrient proportion alters key genes involved in energy homeostasis and obesity-related metabolic parameters in rats». Food and Function, 2014; 5(12):3117-31. doi: 10.1039/c4fo00429a.

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